Nota: Este post existe, como borrador, desde enero 30 del 2011. ¿Cómo debería continuar?

Fría y oscura, llena de soledades. No es sólo la descripción de la ciudad en la que vive, es también como se siente después de lo que ha pasado.

Todo comenzó con una decisión que, como muchas otras, llevaba consigo más consecuencias de las esperadas. Un jueves soleado reflejaba su estado de animo, el clima de la ciudad, en los momentos importantes de su vida, parecía conectarse con su alma. Un primero de febrero. Era la última semana de vacaciones y en realidad deseaba que no se acabaran, no porque no quisiera volver a la universidad sino porque tenía la seguridad que este día encontraría algo que necesitaba aunque no sabía bien que era y quisiera disfrutarlo por más tiempo.

La mañana pasó lentamente, esperaba con ansias que llegara la noche. Limpió y organizó la casa para dedicar el resto del tiempo a prepararse, no solía ser vanidosa pero se sentía emocionada por su compañía. No sabía mucho de él y en realidad nunca lo supo, pero el halo de misterio que lo envolvía le atraía en demasía.

La cita era en un sitio neutral, un pequeño restaurante en el centro de la ciudad, llegó un poco temprano y tomó una mesa al lado de la ventana. Él llegó puntual, algo desconcertado por la invitación, solía leer muy bien a las personas y era algo que no esperaba de ella, se acercó lentamente a la mesa. Hablaron durante un par de horas de temas irrelevantes, la verdadera conversación fue sin palabras.

Tan solo han pasado algunos  meses desde esa noche, y ahora lo que siente es completamente opuesto a lo que sintió al salir del restaurante.

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