“When I examine myself and my methods of thought I come to the conclusion that the gift of fantasy has meant more to me than my talent for absorbing positive knowledge” — Albert Einstein

A little Lion cub dreaming of "Kittens and Bows" (or maybe Zebras and Springbok).
Sweet Dreams, (Martin Heigan– Creative Commons).

Poco después de conocerla tuve un sueño: Huíamos no sé de qué, pero estaba tranquilo porque estábamos juntos. Recuerdo de manera vívida esa sensación de tranquilidad, así como la profundidad de su mirada.

Aunque dicen que tenemos entre 5 y 7 sueños cada noche, en muy pocas ocasiones recuerdo haber soñado. Soñar –mientras duermo, soñar despierto es casi mi estado natural–, se convierte en un acontecimiento importante. Este sueño, particularmente, me marcó lo suficiente para recordarlo casi dos años después. En ese entonces no tenía sentido, apenas la había visto unas cuantas veces y nuestras conversaciones no pasaban mucho más allá de las formalidades de oficina.

Desde entonces varias cosas han pasado y algunas podrían ser metaforizadas como la causa de aquel escape. Poco a poco se ha convertido en una de las personas más importantes en mi vida. Cada vez que creo descubrir un poco sobre ella me doy cuenta de la infinidad de maravillas que se ocultan bajo la superficie.

Si quisiera buscar explicaciones racionales, a la relación entre el sueño y la realidad, las encontraría: La tendencia a confirmar(Es cognitivamente más fácil procesar datos que confirman), la intuición, la tendencia a ignorar el rol del azar y la coincidencia… Sin embargo, cada vez con más intensidad, deseo saber cómo continúa la historia.

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