A little Lion cub dreaming of "Kittens and Bows" (or maybe Zebras and Springbok).

“When I examine myself and my methods of thought I come to the conclusion that the gift of fantasy has meant more to me than my talent for absorbing positive knowledge” — Albert Einstein

A little Lion cub dreaming of "Kittens and Bows" (or maybe Zebras and Springbok).
Sweet Dreams, (Martin Heigan– Creative Commons).

Poco después de conocerla tuve un sueño: Huíamos no sé de qué, pero estaba tranquilo porque estábamos juntos. Recuerdo de manera vívida esa sensación de tranquilidad, así como la profundidad de su mirada.

Aunque dicen que tenemos entre 5 y 7 sueños cada noche, en muy pocas ocasiones recuerdo haber soñado. Soñar –mientras duermo, soñar despierto es casi mi estado natural–, se convierte en un acontecimiento importante. Este sueño, particularmente, me marcó lo suficiente para recordarlo casi dos años después. En ese entonces no tenía sentido, apenas la había visto unas cuantas veces y nuestras conversaciones no pasaban mucho más allá de las formalidades de oficina.

Desde entonces varias cosas han pasado y algunas podrían ser metaforizadas como la causa de aquel escape. Poco a poco se ha convertido en una de las personas más importantes en mi vida. Cada vez que creo descubrir un poco sobre ella me doy cuenta de la infinidad de maravillas que se ocultan bajo la superficie.

Si quisiera buscar explicaciones racionales, a la relación entre el sueño y la realidad, las encontraría: La tendencia a confirmar(Es cognitivamente más fácil procesar datos que confirman), la intuición, la tendencia a ignorar el rol del azar y la coincidencia… Sin embargo, cada vez con más intensidad, deseo saber cómo continúa la historia.

El ser humano es complejo, producto de siglos de adaptación a un medio en constante cambio. Esta adaptación es evidente en nuestro instinto, dotándonos de habilidades y comportamientos que se formaron como respuesta a una necesidad precisa.

Sin embargo el ser humano no es meramente instintivo, es capaz de desarrollar complejos racionamientos para tomar sus decisiones. Aunque como seres humanos tratamos de creer que nuestras decisiones son racionales, lo cierto es que muchas veces son intuitivas o resultado de nuestro instinto más básico. Las decisiones intuitivas no son necesariamente equivocadas y muchas veces son tan o más acertadas como las que son producto de análisis profundos y complejos. Si tomáramos en cuenta toda la información al tomar una decisión, tardaría demasiado tiempo.

Partiendo de esta premisa no debemos tratar de racionalizar cada una de nuestras decisiones, sin embargo es importante no dejarnos llevar por algunos errores comunes a los que nos lleva nuestra intuición, que se derivan de mecanismos desarrollados en una época diferente a la actual y sin los cuales probablemente no habríamos sobrevivido.

Todo esto para decir que, no importa cuanto tratemos de negar nuestra naturaleza, es muy difícil (si no imposible) huir de nuestra humanidad.